Lees y te vas | | Alejandra Pedroza Marchena

4.11.12

Pero no nos estorban las miradas sin ruidos




Te llevas el cigarro a los labios, siempre en una orilla de tu boca, en donde se humedece el filtro con la saliva que se ha juntado. Entre dientes y por el otro extremo de tus labios, intentas seguir explicándome porqué no funcionarían las ideas marxistas en nuestro país. Me dibujas en el aire la pirámide de las escalas sociales y yo sigo con mi cabeza los movimientos de tus manos.

Me invitas a tomar asiento en nuestro lugar adecuado, donde podemos subir las piernas, o bien, cruzarlas, lo que más nos plazca. Le das un soplo al tabaco y ahora lo que miro es el humo que, con estilo, ha salido entre tus palabras.

Con relatos me haces saber lo difícil que es sostener una casa.

Es mi turno de platicar, de platicarTE, acerca de los proyectos que a nadie le cuento, de mi familia, de lo que creo. Estás en desacuerdo con mi moral, pero me escuchas, me respetas y dialogas tu oposición.

Agacho la mirada y me oyes hablar de lo que no he sido capaz de hacer. Luego y sin darme cuenta, me he quedado en silencio, porque la conversación ahora está en mi cerebro.

Pero no nos estorban las miradas sin ruidos. Presionas lo que quedó de cigarro contra el piso ¨aguas con la ceniza¨. Es entonces cuando te incito a que me expliques cómo es la vida en tu familia y qué y qué sabe hacer tu mamá, que me cuentes porqué en tu pueblo decían que eras del diablo.

Tus palabras bajan poco a poco de volumen y con eso das por terminado el tema.

Me cuestionas si me pasa algo, que estás preocupado por mi, que me has visto rara últimamente. Prefiero voltear a otro lado y morderme las uñas antes que llorar ante ti, esque soy yo misma y es mi círculo de vicios. No se cuántas veces paso saliva mientras hablamos de esto.

Me explicas ahora de Picasso y por cada frase que dices, me ejemplificas con un fundamento.

Has aprendido tanto de la vida y eres tan poco arrogante, creo que eso de comprender las posturas de otros y dejarte de necedades, es lo que más amplía tu visión.

Son estas noches frías en que prefiero café, más que una cerveza, y sus efectos me tienen dando vueltas a la cama y recordándote.

Para esos casos, voy a mi bandeja de entrada y entre recuerdos, leo tus correos, y me arrancan la sonrisa:




"Acabo de llegar de mi castillo en Ad Jarim Asrisi¡¡¡
Bendito sea el
Santo niño de Atocha y el santo niño Dios por esta sorpresa, por fin los polvos se remueven del tapete, despues de andar entre tantos elefantes me siento en la
necesidad de mirar fauna distinta a la exotica que se puede encontrar alla en la India, sí por eso digo que se les extraña.
a y hablando del blog, genial cuando menos ya se fueron a comer juntos ya es algo. Ya no estoy en la jungla asi que ahora podre leer los correos,vamos no se sientan mal, he vivido entre la malaria, la maleza, el ebola, los niños del agua, en fin, comprendan a ste hijo prodigo y matenle el becerro más gordo para
celebrar que ha vuelto, niños, siempre hay negocios que se atienden y otros que no. Como les fue? Cuando la proxima reunion?

No les digo Feliz Navidad por que no va con nuestro perfil.
p.d
Ashtarminarajasente Arjse.¡¡¡ "

Mi mejor amigo del CUCI -o del año-

Sabor a licuado y radiodifusión en México





Da el último sorbo al licuado de plátano. Se limpia los restos de comida alrededor de su boca. Mamá lo está esperando en el carro. Es hora de que Matías vaya a la escuela.
En el trayecto, la misma voz que acompaña cada mañana: Alfredo Sánchez y su propuesta musical en la sintonía de Radio Universidad de Guadalajara. Matías va pensando en la tarea de hoy y en los tazos que colecciona. No entiende cuando el locutor habla de la expresión artística ni de música sincopada, es su mamá la que elige escuchar esa estación radiofónica, todos los días.
Lupita se despierta 20 minutos antes de ir a la escuela. Su hermana mayor le agarra el cabello con una liga mientras canta lo que su estación de radio favorita programa. Se trata de la canción de moda de género banda. “Ando bien pedo, bien loco” es la frase que atrapa. Apenas termina esa canción cuando la emisión va directo a mensajes publicitarios.
Los comerciales se caracterizan por música movida y la abundancia de efectos en la voz y sonidos especiales. Entre mensajes se emite una sentencia que hace reconocer la estación: “La radio de neta es la zeta”. Lupita termina sus pendientes, lista para la escuela. Su hermana apaga la radio para llevarla, los comerciales no habían terminado.
Lupita y Matías son compañeros de salón en el jardín de niños. Los dos se exponen a la radio, en horarios similares y en una misma ciudad. Sin embargo, su consumo radiofónico guarda grandes diferencias, en aspectos como los contenidos y el financiamiento de la estación.
La posibilidad que tienen tanto Lupita como Matías para escuchar estaciones de radio con características polares, se debe a que en México se tiene un sistema mixto de radiodifusión, el cual cuenta con estaciones del estado, financiadas por el gobierno, así como de explotación comercial.

¿Quién me dice que no puedo iniciar mi ensayo con una historia no real?

De cuando una se conoce mejor y otros desaires de la distancia



Hay dolores emocionales que son tan profundos que logran abrir su espectro hasta convertirse en físicos.
Esos dolores son muy en el centro del cuerpo. En los huecos del pecho, en el costado izquierdo, donde el corazón.
Ahí mismo donde se juntan las alegrías.

Aprendí que hay otro tipo de amor, el que puede surgir en poco tiempo y fraternalmente brota hacia personas, que en la lejanía, se tiene, por lo menos, el idioma en común.

Aprendí que no existe ni existirá alguien a quien compartirle mis responsabilidades. Que la distancia hiere. Que el dinero vuela. Que la muerte es necesaria.

Aprendí a tolerar. Oficialmente aprendí cuánto aborrezco las discotecas, los patanes que se paran en la entrada y mucho de os asistentes que van en busca de sexo o de una ayudadita a su autoestima.

Aprendí lo mucho que me falta como persona y mujer.


Y lo patético que me ha resultado este blog que se traduce en diario personal, dirigido a quien no debería importarle.

24.2.11

La dificultad del "esto ya termino"












En honor al extrañamiento anticipado a Nacho el gallego, Roberto el canario y Juanfer (el del barrio).