Lees y te vas | | Alejandra Pedroza Marchena

4.11.12

TRANS





I
Suspira fuertemente al tiempo que seca sus escasas lágrimas. Comienza su rutina, hace tocar el último disco que le prestaron, canta y canta para evitar el silencio, queriendo sentir que la música es compañía. Sale del baño y descuidadamente seca su cuerpo. Se mira con recelo frente al espejo, duda de su reflejo y sin embargo, disfruta el aspecto de su pecho, pellizca los excesos de grasa bajo su ombligo, hurga entre sus piernas y no encuentra placer.

II
Cruza la avenida, sus labios incapaces de pronunciar palabra alguna y su mente irónica no deja de platicarle. Qué ansiedad. Entra a la universidad, y antes de cualquier actividad académica, se dirige a la biblioteca. Con cautela toma una computadora, gira su cabeza, con mirada suspicaz, intentando esconder una culpa. Habilidosamente teclea su contraseña, la página Web se carga lentamente, algunos profesores se acercan. La incertidumbre le hace temblar. Se abre su bandeja de entrada: un correo nuevo. De él, del desconocido, de su peculiar amigo virtual. Cierra las ventanas del monitor y prosigue atendiendo sus tareas, con una ancha sonrisa de satisfacción, como de quien recibe una esperada carta, como de quien desobedientemente revisa su correo electrónico en un ordenador destinado sólo a la búsqueda de libros.

II
De nuevo el pensamiento y sus paradojas. La lucha constante por no perder la atención al discurso del mentor que desfila sobre los pasillos del aula, y su mente se ocupándose en otras entes: el desconocido y todo lo que él le provoca sentir. De pronto sus añoranzas de una compañía, toman forma, son las tipografías que su pantalla le deja ver cuando él le escribe. Inexplicablemente, le interesa, se entretiene al leer lo que le comparte de vida, y sin pensar, lo hace parte de la suya.

III
Viernes en la noche y escucha su voz por primera vez, el aparato telefónico no permite indagar más allá. Faltan unos cuantos minutos para su encuentro en persona, no sabe qué pensar. Desde la banqueta mira como se acerca, pasmado al saber que las letras virtuales esa noche se vuelven carne y hueso, se vuelven hombre.

IV
Es inevitable, no puede esconder sus delatantes risas al estar junto de él. Su timidez lo obliga a tragarse las ganas de mirarlo constantemente, de calcular sus movimientos. Frente a él, y las palabras no hacen falta. Son dos hombres que desafían al conservadurismo y sus cánones, se vuelven entonces uno mismo, deciden comenzar días juntos.

V
Centenares de horas compartidas, nada parece tedioso. Se siente seguro: él es la presencia por la que había esperado. Pensar deja de ser indispensable, sentir es ahora lo prescindible y todo sucede indeliberadamente. Reconoce las nostalgias de el ahora conocido y las adopta como propias, recorre su esencia, descubre su autenticidad, goza su espontaneidad. Sin buscar explicaciones, encuentra sentimientos. Se toma el atrevimiento contra sí mismo, de amarlo.

VI
Y las percepciones cambian, y la vida misma.

Nunca imaginé concebir al viejo continente..... desde el fondo de una botella






















Siempre me ha gustado diciembre, y los meses deberían escribirse con mayúscula


-¡Qué va a llevar! ¡Pásele seño! ¡Lo que quiera, bara, bara!- Y entre ruidos y tumultos...
-¡Véngase para acá, no se vaya lejos de mí!. ¡Ángel! ¡Ángel! ¡Le estoy hablando!
- Oiga abue
- ¡Le estoy hablando, qué no me oye!
- Esque estaba allá, viendo los nacimientos... oiga abue
-¿Qué quiere?
-¿Usted sabe dónde se escondió el diablo la noche que nació el Niñito Dios?
- Hay mijo, ese chamuco anda metiendo la cola en todas partes.

















Y me gusta la navidad, y reír de las figuras de nacimiento que los artesanos mexicanos inventan...
También me río al ver como el cumpleaños de Jesús, creamos o no en él, nos sirve de pretexto para tener vacaciones, paa reunirnos con quienes hace mucho no vemos, para abrazar a quienes nunca lo hacemos, para comprar lo que el resto del año no compraríamos, y para tener la mejor borrachera en 365 días.

Satisfacción y en verdad amor en estos días para tí :) porque algún día sonreímos juntos, me platicaste tus inquietudes, te conté de mis enojos, me enseñaste algo, cruzamos palabras, aprendí de tí.... Conviví contigo,.... Felicidad y quietud...

Me gustan las posadas, las de a devis y las de a mentis.


Pero no nos estorban las miradas sin ruidos




Te llevas el cigarro a los labios, siempre en una orilla de tu boca, en donde se humedece el filtro con la saliva que se ha juntado. Entre dientes y por el otro extremo de tus labios, intentas seguir explicándome porqué no funcionarían las ideas marxistas en nuestro país. Me dibujas en el aire la pirámide de las escalas sociales y yo sigo con mi cabeza los movimientos de tus manos.

Me invitas a tomar asiento en nuestro lugar adecuado, donde podemos subir las piernas, o bien, cruzarlas, lo que más nos plazca. Le das un soplo al tabaco y ahora lo que miro es el humo que, con estilo, ha salido entre tus palabras.

Con relatos me haces saber lo difícil que es sostener una casa.

Es mi turno de platicar, de platicarTE, acerca de los proyectos que a nadie le cuento, de mi familia, de lo que creo. Estás en desacuerdo con mi moral, pero me escuchas, me respetas y dialogas tu oposición.

Agacho la mirada y me oyes hablar de lo que no he sido capaz de hacer. Luego y sin darme cuenta, me he quedado en silencio, porque la conversación ahora está en mi cerebro.

Pero no nos estorban las miradas sin ruidos. Presionas lo que quedó de cigarro contra el piso ¨aguas con la ceniza¨. Es entonces cuando te incito a que me expliques cómo es la vida en tu familia y qué y qué sabe hacer tu mamá, que me cuentes porqué en tu pueblo decían que eras del diablo.

Tus palabras bajan poco a poco de volumen y con eso das por terminado el tema.

Me cuestionas si me pasa algo, que estás preocupado por mi, que me has visto rara últimamente. Prefiero voltear a otro lado y morderme las uñas antes que llorar ante ti, esque soy yo misma y es mi círculo de vicios. No se cuántas veces paso saliva mientras hablamos de esto.

Me explicas ahora de Picasso y por cada frase que dices, me ejemplificas con un fundamento.

Has aprendido tanto de la vida y eres tan poco arrogante, creo que eso de comprender las posturas de otros y dejarte de necedades, es lo que más amplía tu visión.

Son estas noches frías en que prefiero café, más que una cerveza, y sus efectos me tienen dando vueltas a la cama y recordándote.

Para esos casos, voy a mi bandeja de entrada y entre recuerdos, leo tus correos, y me arrancan la sonrisa:




"Acabo de llegar de mi castillo en Ad Jarim Asrisi¡¡¡
Bendito sea el
Santo niño de Atocha y el santo niño Dios por esta sorpresa, por fin los polvos se remueven del tapete, despues de andar entre tantos elefantes me siento en la
necesidad de mirar fauna distinta a la exotica que se puede encontrar alla en la India, sí por eso digo que se les extraña.
a y hablando del blog, genial cuando menos ya se fueron a comer juntos ya es algo. Ya no estoy en la jungla asi que ahora podre leer los correos,vamos no se sientan mal, he vivido entre la malaria, la maleza, el ebola, los niños del agua, en fin, comprendan a ste hijo prodigo y matenle el becerro más gordo para
celebrar que ha vuelto, niños, siempre hay negocios que se atienden y otros que no. Como les fue? Cuando la proxima reunion?

No les digo Feliz Navidad por que no va con nuestro perfil.
p.d
Ashtarminarajasente Arjse.¡¡¡ "

Mi mejor amigo del CUCI -o del año-