Quizá uno o dos minutos retrasados para la película. Vimos que afuera de la Sala Guillermo del Toro en el Cabañas había una hielera con cervezas. Él pidió una y fácilmente se la regalaron, yo no acepté, pues tenía el estómago lleno y ese malestar que me llega los días de presión, imposible decir que no estaba estresada durante los días del Festival Internacional de Cine en Guadalajara.
Y ahí estábamos, él y yo. Luego de un pequeño disgusto de celos, luego de haberlo dejado plantado en la función del Cineforo, luego de no haber tenido tiempo siquiera para un baño.
Se sirve su cerveza cuando mira fijamente hacia al pasillo. -Mira, ahí está Joselo, ¡Ve, qué te de una entrevista!- Fue tan rápido para mí, para mi estado de ánimo. -¿Qué? ¿Quién? ¿Cómo? ¿Cuál de esos? A sí es cierto!- Sin duda, él más motivado que yo -¡Ve ándale!!! -¡Nooo, cómo crees, no!- Ante mis negaciones, me pregunta -¿Eres periodista?-
Ese cuestionamiento fue una patada en las nalgas.
(Si no soy, lo pretendo, y si no comienzo desde ahora, quién sabe hasta cuando lograré serlo).
Suficiente el golpe para agarrar valor y pararme frente a él, frente a ese "personaje internacional", frente a ese que vi tocar en vivo en noviembre del 2003, cuando me salí de la secundaria, una tarde, sólo para ir al concierto.
Y esque en esos ratos todo pasa. Joselo ya estaba retomando su camino, tuve que llegar a sus espaldas y tocarle con dos de mis dedos. Volteó con una sonrisa -Me dejas hacerte dos preguntitas-, -¡Claro, pero sólo dos eh! jajaja, no te creas-.
Después de ese "no te creas" tengo dos segundos para pensar: Una pregunta no obvia, no pretenciosa, y sin embargo, que evoque a una buena respuesta.
Joselo mismo rompe el hielo con su simpatía, yo sigo nerviosa de no saber cómo picarle a mi grabadora nueva, de pensar en la presión de tiempo y que lo estoy entreteniendo, de idear preguntas mientras pongo atención a sus respuestas...
Fue muy amable, fue sencillo. Una vez que terminé, los nervios se había esfumado, Joselo ayudó.
Entro a la película y no puedo concentrarme, de la emoción, de la tensión que regresa, y de pensar en los "hubiera".
Días después Denisse, una compañera de salón me dice -Se veía muy amable él, y tú, pues esque eres no sé como.... como espontánea, yo me hubiera trabado-.
-Yo lo pude haber hecho mejor- pienso, Aunque ¿yo? Feliz, de haber hecho lo que hice y como salió.
Más feliz aún, luego de ver resultados como éste:
"Tiempos de Enfoque, un blog hecho por alumnos de la Universidad de Guadalajara, logró una de las poquísimas entrevistas que dieron los integrantes de Café Tacvba" ...
Lo dicen en Charrocanrolas, página de radio por internet.
Comienzo a pensar que las mejores oportunidades son las arrebatadas.
Y Gracias a él, Juanito, Mi Juan Rocha

