4.11.12
De cuando una se conoce mejor y otros desaires de la distancia
Hay dolores emocionales que son tan profundos que logran abrir su espectro hasta convertirse en físicos.
Esos dolores son muy en el centro del cuerpo. En los huecos del pecho, en el costado izquierdo, donde el corazón.
Ahí mismo donde se juntan las alegrías.
Aprendí que hay otro tipo de amor, el que puede surgir en poco tiempo y fraternalmente brota hacia personas, que en la lejanía, se tiene, por lo menos, el idioma en común.
Aprendí que no existe ni existirá alguien a quien compartirle mis responsabilidades. Que la distancia hiere. Que el dinero vuela. Que la muerte es necesaria.
Aprendí a tolerar. Oficialmente aprendí cuánto aborrezco las discotecas, los patanes que se paran en la entrada y mucho de os asistentes que van en busca de sexo o de una ayudadita a su autoestima.
Aprendí lo mucho que me falta como persona y mujer.
Y lo patético que me ha resultado este blog que se traduce en diario personal, dirigido a quien no debería importarle.
22.10.10
Forastera
es muy importante para mí el trato con las personas, puesto que en éstas se basa mi labor, de igual manera la apreciación de realidades, y respecto a estas dos vertientes (individuos y realidades) pienso que entre más variedad conozca, mayor será mi preparación como persona y como profesionista (...)
Es claro que adentrarse a otros contextos facilita el entendimiento al prójimo, y por tanto, a uno mismo. Esto sucede cediendo, hasta cierto grado, la propia pauta cultural, logrando empatía con otros, en el terreno personal, y nuevos hábitos profesionales. Si lo anterior se consigue satisfactoriamente, es un hecho que la percepción del visitante se amplía, alcanzando satisfacciones en distintos ámbitos."
La mera de las verdades es que:
No me he podido adentrar en esta realidad.
Tampoco tengo amigos españoles.
Vivo con mexicanas y me la paso comiendo chile.
En otros asuntos, pobre de este blog, ya mero le toca su hora...